Una inspección aduanera de la Agencia Tributaria no suele activarse por un hecho aislado, sino por la detección de patrones de riesgo en las importaciones: errores recurrentes en la clasificación arancelaria, origen, valor en aduana o documentación. Prepararse mediante una auditoria aduanera preventiva es la forma más eficaz de reducir sanciones, regularizaciones y bloqueos operativos.
Muchas empresas importan durante años sin revisar sus despachos. Cuando llega una inspección, el problema no es el último DUA, sino el conjunto de operaciones realizadas en los últimos ejercicios, que la AEAT puede revisar con efectos económicos relevantes (derechos, IVA, intereses y sanciones).
Conviene recordar que, aunque la gestión aduanera se realice con apoyo especializado, la responsabilidad última sobre la veracidad de los datos declarados en el DUA recae en la empresa importadora o exportadora, que debe confirmar que la información presentada es correcta y completa, así como subsanar cualquier error detectado.
La clasificación arancelaria determina los derechos aplicables, los controles exigibles y las obligaciones documentales. Un TARIC incorrecto genera automáticamente:
La AEAT verifica si el origen declarado:
La empresa debe verificar la valides de los certificados y declaraciones de origen apoyándose en asesoramiento especializado cuando proceda; así como evaluar previamente a sus proveedores y la fiabilidad de los certificados que estos emiten.
Un error en este punto suele implicar una regularización inmediata.

El valor debe declararse conforme a los métodos previstos en el CAU (art 70-74). En inspección se revisa especialmente:
Es responsabilidad del operador confirmar que el valor declarado refleja fielmente la realidad económica de la operación, incluso cuando la declaración se presenta a través de un tercero.
La casilla 44 concentra el cumplimiento normativo de la operación En una auditoria, la AEAT comprueba que los documentos declarados sean exactamente los exigidos por el TARIC y el régimen aplicado.
La empresa debe revisar y confirmar que la casilla 44 refleja correctamente la realidad de la operación, con el soporte de su asesor aduanero, y subsanar cualquier incoherencia antes o después del despacho para evitar contingencias futuras.
✔ TARIC revisado y justificado
✔ Origen correctamente acreditado
✔ Proveedores y certificados evaluados
✔ Valor en aduana coherente con la operación
✔ DUAs revisados internamente
✔ Casilla 44 alineada con la normativa aplicable
La inspección aduanera no se evita, pero sí se puede afrontar con seguridad. Las empresas que revisan periódicamente sus DUAs y controlan activamente la fiabilidad de su cadena de suministro documental reducen de forma significativa su exposición a sanciones y regularizaciones.

En Omnia Aduanas asesoramos y acompañamos a las empresas en la auditoria de sus operaciones aduaneras, la revisión técnica de sus DUAs y la validación documental de origen y proveedores, ayudándolas a prepararse adecuadamente ante cualquier actuación inspectora de la AEAT.